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Un marplatense busca a un chico que invitó a almorzar para ayudarlo

Imagen: 10Ahora

Migue Bovati, un marplatense que invitó a almorzar a un chico en Retiro mientras esperaba un micro lanzó una búsqueda para ayudarlo. Conocé su historia.

El marplatense Migue Bovati lanzó una búsqueda a través de su cuenta personal de Facebook. Resulta que, hace un tiempo, conoció a un chico mientras esperaba su micro en Retiro y lo invitó a almorzar. Ahora, quiere ayudarlo y rescatarlo de la calle.

“Este pibe se me acercó muy educadamente a pedirme algo para comer. B. Se durmió sentado, tiene las manos negras de tanta suciedad. Hace cuatro años que vive en Retiro, solo sin familia. Le pregunté qué había pasado, y me contestó ‘larga historia amigo’. Y se durmió sentado después de comer. Creo que en la selva en que vivimos, necesitamos imperiosamente dejarnos de romper los huevos con pelotudeces. En algún punto de inflexión, perdimos el rumbo, desordenamos las prioridades. Sean felices si tienen dónde dormir, algo para comer, y a quién abrazar. El resto, son puras mierdas”. Este es el mensaje publicado por Migue Bovati en su Facebook. La publicación generó repercusión en las redes sociales y fue compartida por más de 20 mil usuarios.

En diálogo con La Noticia 1, Bovati relató que estaba haciendo tiempo en Retiro hasta que llegue el micro. “Yo tenía una 1 hora y media hasta que llegue el micro y me puse a comer tranquilo cuando llegó un chiquito y me preguntó si tenía algo para darle. No tenía un mango, en la billetera tenía las tarjetas, el boleto y cinco pesos que tenía pensado dárselos a los que cargan las valijas en la baulera. La verdad no sé que pasó, pero sentí que tenía que ayudarlo. Le pregunté si había comido y me dijo que no así que lo invité a que se quede a comer conmigo. Él se sentó y vi que tenía las manos negras de tanta suciedad. Le pregunté qué estaba haciendo ahí y me contó que hace 4 años estaba solo y vivía en los pasillos de la Terminal. Cuando le pregunté por qué, me contestó: ‘Es una larga historia amigo’. Después de que terminó de comer una pizza, se quedó dormido”, contó.

“Antes de dormirse me había contado que no quería sentarse porque los mozos lo echaban cuando lo encontraban pidiendo monedas en el bar. Por eso me quedé al lado de él 50 minutos mientras dormía para que nadie lo saque. Una señora que estaba al lado nuestro nos vio y fue a comprar un alfajor para que el nene pueda comer cuando se despierte. Cuando faltaban diez minutos para que llegue le micro intenté despertarlo, porque tenía miedo de que lo maltraten si me iba del lugar. Era muy flaquito, lo agarré de las manos, de los brazos, pero no se despertaba. A todo esto un mozo se acercó y me recriminó lo que había hecho, porque los dueños del café no quieren ver a estos chicos entre sus clientes”, siguió. “Otro empleado de la barra me dijo que vaya tranquilo, que iba a cuidar que al chico nadie lo eche. Le pedí por favor que cumpla con su palabra”, agregó Bovati.

“Y llegó el momento en que tuve que irme, sin poder saludarlo, sin poder despedirme. Corrí rápido para alcanzar el micro que casi lo pierdo, pero desde que me senté en la butaca hasta el día de hoy, no dejé un minuto de pensar en él. En cómo volver a encontrarlo, en cómo poder ayudarlo para encontrarle un hogar. Mi deseo es ubicarlo, viajar a verlo y estar con él para poder ayudarlo. Recibí muchos mensajes de apoyo y mucha gente se ofreció para darme una mano”, finalizó Bovati.

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