Ciudad

Una postal diferente que no gustó a todos

La rambla amaneció diferente. Bajo un cielo encapotado, el lobo de mar no estuvo solo: un pato inflable de amarillo furioso, unos laureles verdes y un mar de plástico azul acompañaron la permanencia del monumento marplatense. Muchos no lo pudieron creer. ¿Fue un turista el que se atrevió a tal cosa? Las redes sociales, como tribunas calientes, se hicieron eco de la novedad. Comentarios molestos, comentarios sobre la mirada que los otros, los de afuera, tienen de Mar del Plata, chistes fáciles, oraciones de ciudadanos ofendidos. ¿Qué era eso? Lo cierto es que del lobo hablaron todos: a favor y muchos más en contra.

Polémico, provocativo, el artista visual Marcos López decidió intervenir el símbolo de esta ciudad balnearia. Y a pedido de la organización del Festival Internacional de Cine, no dudó en llevar su estética al monumento, elegido siempre como postal de vacaciones, veraneo o descanso.

 

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