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ESCUELAS DEL DELITO por el Dr. Julio Razona

 Siempre se dijo que la cárcel es la “Escuela deL Delito”. Sin embargo hay otra “Escuela” que produce muchas más víctimas:  la función pública impune

Pocas veces ingresan a la cárcel  funcionarios públicos o sus socios privados  que han cometido defraudaciones millonarias contra el Estado. Ellos  gozan de libertad ambulatoria, en sus fabulosas mansiones, con sus autos de carrera, Rolex enormes y los consabidos viajes e inversiones en siliconas  y departamentos en  Miami.  

Se habla de “corrupción estructural” para identificar  de alguna manera que donde se investiga se encuentra algún nicho de corrupción, cuando es en realidad una estructura mafiosa detentada por quienes han tenido una cuota de poder y han generado su impunidad con él.  Estructura porque  por ejemplo, en IOMA, Pami, Policias, Ministerios, Secretarías, etc  se encierra en sus paredes un laberinto burocrático que ha permitido  robarle al Estado, casi como algo natural.

Paradójicamente los delincuentes escondidos detrás de la función pública son los más peligrosos y dañinos, los que ocasionan más dolor, muerte y sufrimiento a cientos de miles de personas: insumos de hospitales que no hay, rutas que nunca se repararon, ancianos abandonados, escuelas destruidas,  hambre y miseria.  Sin embargo ese tipo de delincuentes  rara vez  va a la cárcel, el que seguro estará en ella es el delincuente callejero, el chorro, eLtransa de poca  monta, el típico “tumbero”, paradójicamente ese tipo de delincuente (tan justamente detenido y peligroso como el de guante blanco) victimiza a pocas personas, a  la víctima, su familia, sus allegados.

Esa falta de equidad hace que se deba replantear las detenciones preventivas, como el monto de las penas. Los delitos deben sancionar severamente a quienes producen un daño social, se deben agravar las penas por la cantidad de víctimas que la avidez del funcionario delincuente ha ocasionado.

 Ejemplo: una defraudación a la administración pública tiene una pena de hasta 6 años de prisión y es excarcelable. Pero si, por ejemplo,  el imputado es uno de la banda que  desde IOMA ha vendido  en farmacias locales remedios oncológicos sustraídos, debe, junto con el farmacéutico delincuente,  sumársele años para cada afiliado al que privó de su medicación.

Esa simple solución terminaría con la función pública como ·”Escuela del delito”  porque tendrían que cursar sus materias  en la otra “Escuela”   con sus compañeros tumberos.  

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