Columnas

“Responsabilidad de los padres y relación con personas afines” por Facundo Dominoni

Por Mag. Juan Facundo Dominoni. Juez de Familia N° 4 MdP

            La responsabilidad parental es el “conjunto de deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo, para su protección, desarrollo y formación integral mientras sea menor de edad y no se haya emancipado”, en tanto el ejercicio de la responsabilidad parental se refiere al actuar de los deberes-derechos de los padres tanto en los actos cotidianos como en las decisiones trascendentes del hijo.

            A partir de ello, la actual legislación del Código Civil y Comercial prevé, en un intento de abarcar la mayor cantidad de situaciones posibles,  la delegación de dicho ejercicio cuando por diversas circunstancias, los progenitores dejan a sus hijos al cuidado de un tercero; reconociendo efectos jurídicos a las relaciones del niño y los adultos temporalmente responsables de su cuidado, por delegación conjunta de ambos progenitores o de uno de ellos-siendo éste el caso, pues la titularización de la responsabilidad parental recae en sólo uno de ellos [la madre]-, en  un ejercicio unilateral de la misma (art. 641 inc. ‘d’ CCyC).

            Ello resulta claro en supuestos de matrimonio o uniones convivenciales, pero se dificulta cuando existen vínculos afectivos creados entre un adulto con el hijo de su pareja luego de la ruptura de un noviazgo o divorcio declarado judicialmente.

La ley no contempla la situación del/la progenitor afín, quien mantuvo dicho carácter ínterin durara la unión existente entre adultos, presentándose una situación no prevista normativamente, requiere de una mirada de los Jueces de Familia aggiornada a los tiempos, confeccionada a la medida de las necesidades de los principales involucrados.

De acuerdo a lo normado por el art. 643 del CCyC, es posible la delegación del ejercicio de la responsabilidad parental “En el interés del hijo y por razones suficientemente justificadas”. Adunado a estos requisitos el artículo mencionado establece que debe efectivizarse tal delegación a una persona que revista el carácter de “pariente, sin perjuicio  de lo establecido en el art. 674”.-

No obstante ello, el Anteproyecto de Código Civil y Comercial proponía que la delegación de responsabilidad parental se pudiera efectuar a favor de pariente o “referente afectivo” -figura que enrostra la situación analizada-, variable eliminada en la redacción final de este artículo, excluyendo de tal modo a otras personas que tuvieran un vínculo afectivo comprobable con los progenitores. Ello, basado en un criterio precautorio loable que dificultara o impidiera que ésta sea una modalidad para configurar o formalizar una posterior “guarda de hecho”.-

La cuestión planteada no encuentra cabida en los artículos 643 ni 674 del CCyC, exhibiendo una situación en la cual el sistema normativo no correlaciona el caso con una solución concreta (véase al respecto Carlos Santiago Nino “Introducción al Análisis del Derecho”, ed. Astrea, 2da. edición, Bs. As., 1993, págs. 281 y sgtes).-

Con la nueva legislación emergente del Código Civil y Comercial de la Nación vigente desde el 1° de agosto de 2015 se aprecia en su articulado que la ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras, finalidades, leyes análogas, disposiciones que surgen de los Tratados sobre Derechos Humanos, principios y valores jurídicos de modo coherente con todo el ordenamiento (conf. art. 2do.); estatuyendo que los jueces “deben resolver los asuntos que sean sometidos a su jurisdicción mediante una decisión razonablemente fundada” (art. 3 del citado cuerpo legal).-

El Derecho resulta ser una realidad existencial que nace y está para realizarse y como toda obra humana depende de las circunstancias y condiciones de las situaciones, de las necesidades sentidas y de los efectos de que se tratan de producir, no existiendo cuestión jurídica alguna que pueda desatender en su solución las condiciones sociológicas relacionadas con la realidad social (argto. Masciotra, Mario “Función social del Juez en el Código Civil y Comercial”, Ed. La Ley, T° 2016-C, 26/03/2016).-

A partir de ello debe evaluarse: 1) la solicitud de otorgamiento de la delegación de guarda a una persona que revistió el carácter de progenitor afín, pero que a la fecha debido a la finalización del vínculo matrimonial o convivencia de los adultos; 2)  la permanencia o no de la convivencia con el/la niño/a con aquél; 3) el eventual consentimiento materno para permanecer aquél; y, 4) la existencia de manifestación de voluntad expresa para la delegación de la guarda; y con su resultado poder desde la Justicia brindar una respuesta adecuada que respete los vínculos afectivos existentes: EL DERECHO DE FAMILIA, EN SUPUESTOS COMO LOS SEÑALADOS, TIENE QUE SUMAR Y NO RESTAR.-

Es en este contexto que planteo la necesidad de otorgar una respuesta jurisdiccional particular a la situación existente hasta tanto exista una solución legislada, en consonancia con el superior interés de los principales involucrados, priorizando el Interés Superior del Niño, Niña y Adolescente, las razones esgrimidas, su participación efectiva en los procesos y sus deseos, evaluados acorde a su edad y capacidad progresiva (art. 26 CCyC).

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