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A cinco años del terremoto y tsunami de Fukushima, un cementerio de cosas que hablan del pasado

Imagen: Pop-picture

A cinco años del terremoto y el posterior tsunami, así descansan hoy los automóviles de Fukushima: hundidos en el paisaje desolador.

“Es como una ciudad fantasma sin tocar”. Es una frase que se repite a cada paso, a cada kilómetro de la ciudad japonesa de Fukushima. En primer lugar, arrasada por un terremoto. Luego, por un tsunami que también destruyó la central nuclear de Fukushima Daiichi. A raíz de todo esto, es que la desolación y el abandono reina en la ciudad.

A partir de esta triple catástrofe, todo lo que integraba la ciudad quedó a merced del tiempo y de la naturaleza. Y poco a poco, se transformó en un cementerio de cosas. Los autos, por ejemplo, quedaron rodeados de la vegetación que ahora crece en sitios donde había carreteras, y recuerdan que, en algún momento, allí hubo gente.

El dolor en medio de los pastizales que recuerda a Fukushima su pasado. Imagen: Motoradictos

El dolor en medio de los pastizales que recuerda a Fukushima su pasado. Imagen: Motoradictos

El terremoto de casi 9 grados en la escala Ritcher trajo consigo un tsunami de olas de hasta 20 metros de altura, que terminó con la central nuclear de Fukushima Daiichi. Los daños se contabilizaron en casi 20 mil víctimas fatales y más de 2 mil desaparecidos, 500 kilómetros de ciudades y pueblos destruidos y un pronóstico desolador: harán falta más de 40 años para que la zona vuelva a ser habitada con seguridad. Una ciudad fantasma que cuenta con un cementerio de autos que no irán a ningún lugar.

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